Práctica 14 - Jaume Leal Esteve

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Eduard Schulz-Briesen - El joven artista  Recreo escolar (The Young Artist – School Recess), 1875, óleo sobre lienzo, 91,4 x 111,8 cm, colección privada

 

¿Qué hemos aprendido? 

Con el curso concluido, es oportuno echar la vista atrás y reflexionar sobre cuanto hemos hecho. Y, pensar, de todo ello, qué nos llevamos. «Investigación, innovación y uso de las TIC en la enseñanza de lengua y literatura» ha sido una asignatura densa, llena de actividades, trabajos y prácticas, abarcando muchas perspectivas didácticas.

Este enfoque plural, aunque permite probar distintas metodologías, ha supuesto un acercamiento algo superficial a todas ellas. Hemos realizado distintas actividades, sí, pero a mi modo de ver, muchas hubieran necesitado una justificación teórica que realmente nos haga entender por qué son interesantes para llevar al aula, en qué contextos deberían aplicarse, o para qué tipo de temas, materiales, autores y obras son más adecuados. Creo que la metodología didáctica debería articularse siempre en consonancia con aquello que se pretende enseñar: una gamificación basada en la memorización, por ejemplo, puede no ser adecuada si lo que trabajamos requiere de una comprensión profunda. De igual manera, considero que las TIC pueden ser en ocasiones un obstáculo más que una ayuda para el aprendizaje si no se emplean de manera correcta y justificada. Quizás esta asignatura se beneficiaría de explicar el porqué de esas metodologías, y no solo de presentárnoslas. 

Otro punto es que muchas de esas actividades las hemos abordado como alumnos, no como docentes. Ciertamente, ponernos en la piel de los estudiantes para comprender cómo podrían llevarse a cabo esas dinámicas es útil e ilustrativo, pero tener que completar actividades extensas no aporta mucho una vez se entiende cómo funcionan. 

Por otra parte, otra de mis críticas para la asignatura es el uso de la IA. En muchas de las actividades y prácticas se nos ha instado a que utilicemos la inteligencia artificial para completarlas. Esto, entiendo, se ha hecho para reducir la carga de trabajo, pero considero que ha sido contraproducente: si en lugar de hacer personalmente unas pocas prácticas (pudiendo profundizar y adquirir un conocimiento pleno), se nos mandan muchas prácticas que podemos hacer con IA, estas se convierten en un trámite del que apenas obtenemos un aprendizaje. En muchas ocasiones, mi sensación ha sido que, si una práctica podía realizarse con IA (o incluso estaba pensada expresamente para hacerse así), es que no era lo suficientemente importante para que yo me molestase en aprender algo de ella.

Puede que una justificación de ese uso de la IA sea que el interés no está en realizar las prácticas en sí, sino en reflexionar sobre el propio uso de la inteligencia artificial en el mundo de la docencia. Sin embargo, si ese fuera el caso, tampoco considero que la asignatura haya sido verdaderamente exitosa: al final de cada práctica incluíamos algunas observaciones sobre su uso, sí, pero esta reflexión personal carecía de mayor proyección o de feedback. Además, considero que ese supuesto objetivo debería haberse hecho explícito desde un primer momento, y también haberse traducido a debates en clase o a un enfoque de las prácticas más intencionado. Más allá de sus posibles aplicaciones, la IA despierta muchos dilemas morales, y creo que es lícita cierta reticencia. En mi caso, por ejemplo, he optado siempre por ilustrar mis entradas del blog con cuadros de artistas reales en lugar de generar imágenes con inteligencia artificial, y creo que el resultado es mucho más positivo.

Otra de mis críticas a la asignatura viene precisamente del uso de los blogs. Como apunté ya en la primera práctica, utilizar una Plataforma de Gestión de Aprendizaje (LMS) distinta a la utilizada por la UA (UAcloud) es problemático: los alumnos no están familiarizados, y se ven obligados a buscar la información y a poner su atención en distintos canales. Todo ello resulta lioso, lento y poco eficiente. Además, utilizar una plataforma como Blogger, con una estructura de información (y una apariencia) notablemente desfasada no ayuda. Entiendo que la elección de transmitir la información mediante un blog se hace para democratizarla, y permitir que también usuarios ajenos a la UA puedan informarse e interactuar, pero no sé si este beneficio es suficiente para justificar el resto de problemas. Que los alumnos también hayamos usado un blog para «entregar» nuestras prácticas tampoco ha sido mucho mejor. El canal (insisto, distinto al LMS estándar de la UA) dificulta más que ayuda la compleción de las prácticas, y, aunque su potencial de interacción y difusión es notable, la realidad es que esos blogs no tendrán mucho más recorrido una vez completada la asignatura. De hecho, ni siquiera ha habido mucha interacción entre los alumnos durante el curso a través de ellos.  

En esa misma dirección, el apartado de las prácticas que concierne al uso de redes sociales también es problemático. Ya lo expliqué en un hilo en Bluesky, pero nuestra presencia en la red no es un hecho inocuo, y participar activamente en este tipo de plataformas de manera condicionada (aunque supuestamente libre) tiene serias implicaciones. Además, a pesar de la posible justificación de «darle difusión a los contenidos de la asignatura más allá de clase», el uso real de la plataforma se reduce a un círculo endogámico de retroalimentación forzada para cumplir con el cupo de posts necesarios para aprobar. Pretender (e incluso exigir) cualquier otra cosa, eso sí, me parecería totalmente inadecuado. Por tanto, sería necesario reflexionar si esa pantomima realmente aporta algo a nivel educativo.

Lamento si estas críticas son excesivamente duras, o si la manera de comunicarlas es demasiado abrasiva. No tengo nada en contra de los docentes, y creo firmemente que una asignatura de estas características podría ser muy beneficiosa para el futuro profesorado con un enfoque más riguroso y realista. La innovación didáctica es fundamental, precisamente en un mundo que cambia cada vez más deprisa. Tener en cuenta los avances tecnológicos, su impacto en el aula y el mejor modo de responder a ellos sería un punto excelente que abordar: ¿cómo diseño, implemento y evalúo actividades teniendo en cuenta que el alumnado puede recurrir a la IA en casa? ¿Es posible educarles en un uso responsable, adecuado y riguroso de estas tecnologías? ¿Cómo conciliar las implicaciones morales y medioambientales de la inteligencia artificial con su creciente popularización y su uso masificado? 

Creo que esta debería ser una asignatura fundamental en esta especialidad del Máster Universitario en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas, pero el sabor que nos deja a muchos es algo decepcionante. A mi entender, la asignatura debería responder fundamentalmente a estas preguntas: ¿por qué, cuándo y cómo innovar metodológicamente?, y ¿por qué, cuándo y cómo implementar las TIC? Pero, sin una base que justifique e ilustre estos enfoques, todo el trabajo parece trivial, intrascendente. Como con tantas asignaturas del máster, su gran potencial instructivo queda eclipsado por la frustrante realidad de su implementación.

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