Práctica 13 - Irene Hernández
Nadie caminaba ya. Los estudiantes asistían a clase recostados en sillones flotantes que los transportaban automáticamente por las enormes naves de la corporación Buy n Large. No existían las escuelas, los patios ni las bibliotecas. Todo el conocimiento se transmitía directamente a través de pantallas suspendidas frente a los ojos.
Los niños no escribían, no debatían y apenas hablaban entre ellos. Una inteligencia artificial decidía qué debían aprender, cuánto tiempo debían dedicar a cada tema y qué profesión desempeñarían en el futuro. Las preguntas habían desaparecido porque las respuestas llegaban antes incluso de que alguien pudiera formularlas.
La asignatura más popular era "Consumo Eficiente", mientras que materias como Historia o Filosofía habían sido eliminadas por considerarse inútiles. ¿Para qué recordar el pasado cuando las máquinas tomaban todas las decisiones?
Un día, una estudiante llamada Eva encontró un antiguo libro de papel olvidado en un almacén. Entre sus páginas descubrió algo sorprendente: personas que aprendían juntas, profesores que inspiraban curiosidad y alumnos que construían conocimientos mediante la experiencia.
Aquella noche, Eva se preguntó por primera vez si aprender significaba algo más que recibir información.
Fue el inicio de una revolución silenciosa.
Porque en un mundo donde las máquinas enseñaban todo, la capacidad de pensar por uno mismo se había convertido en la lección más importante de todas.
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