Extra - Ana Serralta

ENTRADA EXTRA: FORMACIÓN DE DEBATE EN LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA


La cuarta semana del segundo cuatrimestre del curso tuve el placer de dar una formación en calidad de invitada de la Universidad de Sevilla sobre preparación de un Debate Académico.

Preparar la sesión me obligó a ordenar y sistematizar conocimientos que hasta ahora había aplicado de forma más intuitiva. Introduje el método ARE (afirmación, razonamiento y evidencia) como herramienta para construir argumentos sólidos, así como la regla MECE, que exige que los argumentos sean “mutuamente excluyentes y completamente exhaustivos”. Estas herramientas permiten desarrollar lo que en didáctica de la lengua se conoce como competencia discursiva: la capacidad de organizar y articular el pensamiento de forma coherente y eficaz. Efectivamente, las diapositivas las hice con Notebook LM enviando mi guión, cuando todavía no era tan cutre porque no se hacía tanto (ahora me pensaría hacer un canva, todo hay que decirlo).

 



Al respecto también realicé una breve explicación (lo que el tiempo permitió) sobre cómo realizar una búsqueda exhaustiva de evidencias a través de bases de datos como Google Scholar o Dialnet y cómo citarlas adecuadamente en un debate, a través de la norma FFCC: fecha, fuente, contenido y conclusión. Una norma que también deberíamos aplicar en nuestra vida cotidiana.

Sin embargo, la teoría también nos permitió abordar sus límites. Analizamos diferentes tipos de falacias (como la falsa causa, el falso dilema o la pendiente resbaladiza) para evidenciar que no todo discurso bien construido es necesariamente válido. En este sentido, la refutación se presentó como una habilidad clave, vinculada al pensamiento crítico y a la capacidad de evaluar discursos ajenos, elementos esenciales en la educación actual. Además, para saber ver errores en la argumentación, también es realmente útil conocer las evidencias al completo: fecha, metodología a través de la cual se han obtenido los datos, resultados finales, etc., con el objetivo de asegurarse de que no se incluyen referencias aisladas.




En la parte de oratoria, trabajamos la comunicación verbal, paraverbal y no verbal. Aquí se hizo evidente que el significado no reside únicamente en lo que se dice, sino en cómo se dice: la entonación, que marca la intención del mensaje; las pausas, que generan expectativa y permiten asimilar la información; el énfasis, que jerarquiza las ideas; o el ritmo y el volumen, que pueden transmitir desde autoridad hasta emoción. También la comunicación no verbal es clave. Hay quien afirma con demasiada rotundidad que la comunicación no verbal supone el 90% aproximadamente de lo que comunicamos, pero se trata de una interpretación errónea de la teoría de Mehrabian, quien estableció que, en casos de incongruencia, primará aquello entendido a través de la oratoria o comunicación no verbal. Por ejemplo, preguntas a tu madre si puedes salir y responde "CLARO, HAZ LO QUE VEAS". Si hacemos caso al lenguaje verbal, saldremos. Si hacemos caso al grito que nos acaba de pegar, probablemente también saldremos pero sabremos que al día siguiente nos tocará tender la lavadora. De este modo, no debemos confundir esas situaciones de incongruencia donde prima lo no verbal con cualquier otra situación. Comunicación verbal, paraverbal y no verbal deben ir a la par.

 


Más allá de cada elemento concreto, una de las ideas clave de la sesión fue que no existe una forma “correcta” de comunicar, sino que la eficacia reside en la variedad y en la capacidad de adaptación. En este sentido, técnicas propias del cuentacuentos, el teatro o la poesía resultan especialmente útiles para entrenar esta dimensión de la oratoria.Para llevarlo a la práctica, propuse la lectura en voz alta de un fragmento de Rayuela de Julio Cortázar, con el objetivo de experimentar cómo un mismo texto puede transformarse completamente en función de su interpretación. Este ejercicio permitió comprobar que la comunicación no es solo transmisión de contenido, sino también construcción de sentido a través de la voz.

Esta entrada se la dedico a mis compañeros, que me han aguantado todo el curso hablando de una disciplina que ni siquiera conocían antes, e incluso me han visto llorar por ella. Les prometí que cuando fuera profesora de lengua crearía una liga de debate escolar con premisas exclusivamente de Lengua y Literatura, y así será. Muchas gracias a todos y, como se diría en el mundo del debate, "nos vemos en los atriles compañeros". 

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